
Desnuda en mi cama,
las sombras se vuelcan sobre mí.
Cierro los ojos,
me niego la tortura de tu recuerdo,
lucho contra él,
contra ti,
pierdo, me derroto.
las sombras se vuelcan sobre mí.
Cierro los ojos,
me niego la tortura de tu recuerdo,
lucho contra él,
contra ti,
pierdo, me derroto.
Soy sólo un cuerpo caliente que aun siente sobre las cumbres sensibles el espíritu de tu boca regalándoles placer y no puedo evitar que, ante tal evocación, se ericen constantemente, mandando a un punto más profundo delirantes oleadas de excitación.

1 comentario:
Te entiendo, te escucho, te ofrezco mi hombre en la pena y mi mano en la duda.
Bienvenida al mundo ficticio que terminar por ser más real que el de afuera.
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